C O S A S D E C I U D A D

"DE LO QUE PASA POR MI CIUDAD O POR CUALQUIER OTRA"

martes, 21 de septiembre de 2010

OLVIDAR LO INNECESARIO



Jerónimo y Jacinto eran dos ancianos de 87 y 83 años, tenían demencia senil, y cada dia los recogían en sus casas con un vehículo adaptado para llevarlos a un geriátrico en Ciempozuelos. Luis Miguel, director del geriátrico y conductor del vehículo, llego al centro, y ayudó a bajar a otros cuatro ancianos que aún podían caminar. Jerónimo y Jacinto esperaban en sus respectivas sillas de ruedas a que vinieran a por ellos, pero Luis Miguel, parece que recibió una llamada que le distrajo, y se olvidó de Jerónimo y Jacinto, que permanecieron durante 12 horas en el maldito vehículo, se deshidrataron, y murieron indefensos, ancladas sus sillas en el suelo del vehículo, y sus mentes confusas, ancladas en el pasado, cuando aún eran válidos, cuando formaron una familia, criaron a sus hijos y quizás a sus nietos, cuando trabajaban, cuando se les echaba de menos. El sábado pasado, nadie los echó de menos, y nadie los vió agonizando en aquel vehículo de cristales tintados.
Luis Miguel ha pedido perdón, dice que no entiende como pudo olvidarlos, y dice que preferiría ser el el muerto y supongo que su arrepentimiento y su dolor serán sinceros.
Mi madre tiene demencia senil, y nunca la llevaré a un geriátrico, aunque yo tenga que dejar de trabajar para ocuparme de ella, porque yo si la echaría de menos. Nunca la olvidaría en un coche, indefensa, muerta de sed, confusa y sufriendo.
Solo de pensar lo que habrán sentido esos pobres ancianos, se me rompe el corazón.

22 comentarios:

Cornelivs dijo...

Y a mi tambien se me rompe, querida amiga.

Me encanta este post: comparto integramente tu sentir.

Un enorme abrazo.

alma máter dijo...

Cuando leí la noticia, me quede helada.....

Lourdes dijo...

Es muy fuerte, sí es verdad.
Igual que cuando una madre olvida a su bebé en el coche...
¿Cómo se puede olvidar algo así, joé?



Besos, Isabel!!!

María dijo...

Ayer escuché la noticia, la verdad es que impresiona ¿cómo se puede olvidar a dos ancianos dentro del vehículo? ¿cómo se pueden cometer esos errores que matan?

Un beso.

Juancar dijo...

Es muy fuerte,estoy con Lourdes.

Se puede olvidar la radio,las gafas,incluso si me apuras un perro,pero un ser humano...

¿En que sociedad vivimos que se olvidan dos ancianos en un coche? ¿Vale la pena vivir con ese stress?

Un beso

Candela dijo...

No sé, prefiero pensar que no fue un sentimiento oculto de lo que es innecesario lo que produjo aquel olvido. En los últimos años dos hombres olvidaron a sus bebés en el coche también y murieron. Tal vez sea la vida tan llena de prisas, relojes y estrés lo que hace que se nos olvide incluso lo importante, tanto como lo es una vida, da igual de quien sea.

Stanley Kowalski dijo...

Una noticia terrible! Nadie merece morir así, un horror!

BESOTES AMIGA!

Maripaz Brugos dijo...

Tambien no puedo reprimir las lágrimas pensando en la muerte horrible de los dos ancianos...y estoy de acuerdo contigo en lo de no llevar a tu madre a un geriatrico. Es una decisión valiente.
Muchas veces, nos engañamos hasta perder la humanidad. Cuando perdemos de vista lo que realmente importa en la vida, ocurren estos fallos en la sociedad.
Hemos creado un engendro, donde priman interes vanos que nos llevan a nuestra propia indignidad.

Un beso Isabel, y gracias por gritarle al mundo, que todavia es posible amar.

tia elsa dijo...

Increible que pueda pasar algo asi, pero recuerdo el caso de un bebé que murió del mismo modo porque su padre o madre lo dejo en el auto en un estacionamiento todo el día con un calor de 40º. Parece mentira pero es real. Besos tía Elsa.

Codorníu dijo...

A veces, sin intención, todo se confabula para que pasen las mayores desgracias. Ésta que relatas es espantosa.

Yo lo dejo ahí. No sé qué decir más.

Un beso.

Ico dijo...

Nadie se puede olvidar de una cosa así, es un auténtico desalmado y merece prisión-

angela dijo...

Llego a tí por otro blog te había perdido la pista y veo que hoy hemos coincido lamentádonos de los nuestros mayores, a quienes les debemos todo...Un abrazo

jordim dijo...

Llegar a viejo no me parece una buena idea.

TORO SALVAJE dijo...

Que tragedia.
Que muerte más horrible...
No tengo palabras.

Besos.

Silvia dijo...

AMIGA: INCREIBLE LO QUE HE LEIDO .GRACIAS POR PUBLICARLO Y HACERLO CONOCER..
BESOTES SILVIA CLOUD

Ricardo Miñana dijo...

Es una verdadera irresponsabilidad
y una salvajada, dejarse a 2 ancianos dentro del vehiculo,
me quede frio con la noticia
gracias por compartir.
un placer pasar a leerte.

Que tengas un feliz fin de semana.
un abrazo.

Fernando Manero dijo...

Ha sido un hecho atroz, inconcebible, un síntoma gravísimo de cómo se trata a los ancianos en nuestars sociedades egoistas e insolidarios, donde la vejez se convierte en un incordio. Que además el responsable sea uno de los encargados de la residencia indica cómo tratan a la gente y la insensibilidad hacia los que pueden valerse. Terrible. Un abrazo, amiga

Gabiprog dijo...

Hay quién no sabe ni que existe la palabra humanidad...

Alimontero dijo...

Querida Isabel, un gusto volver a visitarte...lástima este terrible hecho...TERRIBLE!
Me imagino cómo debe sentirse este hombre más con eso no se soluciona ni se reviven las personas....
Esto te demuestra que hoy vivimos tan ajenos "al presente"....distraídos a tal extremo de olvidarnos de estos dos ancianos...

Un gran abrazo preciosa!

Ali

Marinel dijo...

Yo también supongo que ese arrepentimiento y dolor,serán sinceros.
Es algo que no se me puede pasar por la cabeza ni remotamente,como en esos casos(que han ocurrido más de una vez sorprendentemente)de niños olvidados en los coches...
Yo jamás olvidé en ningún sitio a mi madre,que también padeció esta terrible enfermedad.
En fin...
Tristísimo.
Un beso.

Wílliam Venegas dijo...

Gracias por visitar mi blog, aunque saliera mal parado el director Penn en su criterio. Me apunté como su seguidor en este blog, ojalá usted lo haga en el mío. Suerte.

irene dijo...

Es terrible, se me hiela el corazón, me da una inmensa pena pensar cómo lo tuvieron que pasar, solos, indefensos... y no quiero ni imaginar que hubiese sido mi madre.
Un beso, Isabel.