C O S A S D E C I U D A D

"DE LO QUE PASA POR MI CIUDAD O POR CUALQUIER OTRA"

martes, 11 de noviembre de 2008

¿PORQUE NO ME CUENTAS TU HISTORIA?




Antonio es un hombre mayor, tendrá alrededor de 75 años (no se lo he querido preguntar), apareció por el barrio a principios de verano, y cada dia tomaba café en el bar dónde yo desayuno con mis compañeros, bueno, y dónde comemos, y dónde a veces, al terminar la jornada, nos reunimos un rato antes de irnos a casa. Al principio, sólo iba por las mañanas, y a mi me llamó la atención su elegancia, y sus ojos, sobre todo sus ojos, de un azul muy profundo, y de mirada perdida, y en ocasiones muy triste. Luego empezó a ser mas asiduo, y ahora pasa muchos ratos del dia allí. Antonio es un hombre callado, pero muy educado, saluda, sonrie, te enciende el cigarrillo, aunque él no fuma, pero siempre tiene su dupont de oro listo para darte fuego, y a medida que pasaban los meses, logré entablar conversación con él. Es un hombre con el que puedes hablar de todo, y un dia, se le iluminó la cara , cuando hablando de Madrid, yo le dije que estaba enamorada de las calles y edificios del casco antiguo. ¡ Soy arquitecto!, bueno, lo era, y lo eché todo a perder. ¿Porqué, Antonio?, cuéntamelo, que no me importa llegar hoy un poco mas tarde a casa. Y como respuesta, me dijo que me sentara, y le pidió al camarero que me trajera lo mismo que estaba tomando.
A princios de los años 70, yo tenía mi propio estudio de arquitectura, dos hijos adolescentes, y a Maria, la mujer a quien amaba por encima de todas las cosas, y como todo marchaba bien, nos cambiamos de barrio, nos fuimos a un chalet en una urbanización, y a mi me seguía lloviendo el trabajo, tanto, que cada vez pasaba mas tiempo fuera de casa, me invitaban a congresos, cenas, fiestas, y a Maria, se le encendieron todas las alarmas, los chicos, no iban bien en los estudios, pero yo les financiaba todos los caprichos, no tenía problemas de dinero, y pensaba que eran jóvenes y tenían derecho a divertirse, pero María no pensaba igual, me repetía continuamente que los estaba llevando al abismo, que sus ropas olían a tabaco y a alcohol, que tenían amigos muy raros y que llamaban continuamente del instituto porque no asistián a clase, y ocurrió lo que María se temía. Un dia nos llamaron del hospital, mi hijo mayor estaba en urgencias, con una sobredosis de sustancias que ahora no recuerdo. Y María me culpó de todo, le ingresamos en una clínica para limpiarle de la mierda que tomaba, pero el pequeño estaba siguiendo los pasos de su hermano, y María me seguía culpando. Acabaron por dejar definitivamente los estudios, lo de las clínicas fué un peregrinar durante 6 o 7 años, y yo, intentaba confiar en ellos cada vez que me decían que estaban limpios, y les seguia financiando, hasta que un dia, Quique apareció muerto en un parque, para entonces, María ya ni protestaba, sólo sufría en silencio, y el dia que enterramos a nuestro hijo, me dijo que no me perdonaría nunca. A los 8 meses, Luis, el pequeño, amaneció en su cama, frio, con una jeringuilla clavada en el brazo, y Maria, el mismo dia del entierro, me dejó, se marchó a vivir a la costa con su hermana. Durante mas de 10 años, viví un calvarío, sólo, recorriendo las barras de todos los bares, emborrachándome y lamentándome por mis errores y por la ausencia de María, ya no trabajaba, no me quedaban amigos, y un dia me puse muy enfermo, y sin saber como, desperté en un hospital, y a mi lado, estaba María. Tenía el pelo blanco, y estaba mas delgada, pero cuando la miré a los ojos, supe que me había perdonado y que había vuelto para quedarse, habían pasado trece años. Sus cuidados y su presencia, hicieron milagros en mi recuperación, dejé de beber, vendimos el chalé y nos trasladamos a vivir a un pueblecito de Almería, junto al mar, paseabamos a diario por la playa, y durante 6 años, nos juramos no hablar del pasado y envejecer juntos. Nunca pude olvidar a mis hijos, pero sentía que ellos también me habían perdonado, y a través de María fuí capaz de volver a ver la luz, aunque María, cada vez mas delgada, no hablaba, pero yo sabía de su dolor, y sonreía cogiéndome de la mano mientras me decía que no pensara y mirase la puesta de sol, en áquella amarga tarde que supe que estaba enferma, me había ocultado que desde hacía dos meses, tenía terribles dolores de espalda. No hubo nada que hacer, un cancer me la quitó en unos meses. Vendí el piso de la costa y volvi a Madrid, de este barrio salí hace casi 40 años para comerme el mundo, y ahora vuelvo, a esperar que llegue mi dia, para reunirme con Maria y con mis hijos, y cuando estemos juntos, diseñaré para ellos una casa preciosa, no muy grande, con un jardín de colores, donde pasaré las tardes con María. Y esta es mi historia, ¿Me dejas que la escriba en mi blog?, cambiaré los nombres; no me importa, nadie va a reconocerme, estoy solo, pero cambia los nombres si quieres. Me marché a casa, y él a dar su paseo, ¡hasta mañana Antonio!, espero verte mucho tiempo por aquí, porque me gusta mucho hablar contigo, ¡ hasta mañana Isa!.

33 comentarios:

Assumpta dijo...

Isabel, cuando hables con Antonio, dile que su historia me ha emocionado y que estoy segura, segurísima de que sus hijos y su mujer están bien y que un día se reunirá con ellos...
Aunque allí arriba las casitas ya las dan hechas, a él, por ser arquitecto, seguro que le permitirán unos retoques a su gusto :-))

Un abrazo!!

William Alexander López dijo...

Es una historia increible con una gran reflexión, pasamos en el afán del trabajo día a día y olvidamos lo más importante ..... nuestra familia.

Abrazos

Gabiprog dijo...

Ayer me contaron tambien otra historia de vida y muerte, de estas como la que cuentas... La realidad es lo que alimenta la ficción, esto es lo que he escribí ayer en algún blog. Hoy emocionado me digo para mis adentros lo vigilante que debe estar, no con los demás, si no con uno mismo.

Abrazo fuerte.

Esther dijo...

cuantas historias asi habrá a nuestro alrededor y nos pasan desapercibidas..Pobrecillo me ha emocionado ver por todo lo que ha pasado ,la perdida de los hijos es lo más duro junto a la de la mujer..Pero que tenga clara una cosa ,aunque se equivocara mal criando a los niños,siempre lo hizo pensando que era por su bien,actuó de corazón...


besitos

RAMPI dijo...

La verdad es que es una historia emocionante y a mí me ha llegado al corazón. Cuando veas a Antonio dale un abrazo de mi parte. Errar es humanos y rectificar es de sabios.
Un beso enorme
Rampi

Fernando Manero dijo...

Es una historia atroz, durísima y llena de tragedia y dolor. La vida de ese hombre induce al acompañamiento y a la escucha, a apoyarle porque su experiencia pesará siempre sobre él como una losa. No se trata de sacar lecciones aventuradas ni moralejas oportunistas. Simplemente, se trata de comprender y ayudar. Con la mirada y la conversación. Tu actitud en ese sentido es encomiable y digna de ser aplaudida. Gracias a tí, ha recuperado la palabra y la sonrisa. Nunca te lo agradecerá suficientemente. Un abrazo

Lourdes dijo...

Me ha llegado al alma la historia de Antonio.
Y seguramente, su historia no se la había contado a nadie antes.
O sea que, si tú estabas ahí para escucharle, se abrió contigo y seguro que le ayudó.
Hablar siempre ayuda...

Besos, Isabel, para ti y para Antonio.

David dijo...

Precioso. El dinero y el exito social no dan la felicidad. Disfrutar de las pequeñas cosas y de los seres queridos, si.
Saludos.

Carmen dijo...

Cuando veas a Antonio dile que me ha enseñado mucho con su historia. Y que con esto nos quiere decir que no hay que valorar tanto lo material y saborear más lo cotidiano con la familia
Es una historia muy dura y llena de dolor.

Besos!!

Markesa Merteuil dijo...

Es increíble la de historias que nos quedamos sin escuchar, la de experiencias ajenas que nos quedamos sin beber, porque no sabemos eschuchar. Ya no hay tiempo a escuchar. Todo son prisas. Y son precisamente las prisas las que también nos impiden vivir y ver lo evidente.

Ana dijo...

Comovedora esta historia,por momentos me hizo recordar mi pasado (inicio de mi blog), pero no culpo a mis padres.
Pobre hombre,lo que sufrió y lo que le queda todavía!
Dale un abrazo de mi parte.

Silvia dijo...

HOLA!TU HISTORIA ES FUERTE..DILE A ANTONIO QUE REZARE POR EL..QUE LE ENVIO POR TU INTERMEDIO UN ABRAZO MUY CALIDO..LA VIDA LE HA DEVUELTO UNA AMIGA ..TU..NO LO ABANDONES...
GRACIAS POR COMPARTIR ESTA HISTORIA ..
SI SE SIENTE SOLO PUEDE CHATEAR CON NOSOTROS..
CARIÑOS.
SILVIA CLOUD

guillermo elt dijo...

La Vida está llena de vidas anónimas.

Yo, muchas veces miró a las gentes que van y vienen junto a mí, con sus prisas, sus formas de andar, de moverse... su lenguaje corporal y me pregunto dónde iran, cómo serán sus vidas, sus casas... si son de aquí, o están de paso... A veces se me nuablan los sentidos de pensar tanto en ellos... Y cuando veo tristeza en las caras, como que se me entristece a mí un poco la mía, se me achica el alma... Bueno, a veces, solo a veces, cuando los sentimientos afloran por los poros de la piel, porque otras veces, soy yo el observado.

gracias por colgar esta historia.

Besicos.

Juancar dijo...

Me ha dejado de piedra. Es una historia convomedora,pero real y triste.

LA educación d elos hijos es muy difícil,nunca se sabe cuando haces mejor,dando o no dando,creo que hay que tener un equilibrio como en todo. De todos modos esto de la educación a los hijos mereceria un capitulo muy largo.

Un beso y me ha encantado Isabel

Danypon dijo...

Emocionado, como todos, otro abrazo desde aquí para Antonio. No nos damos cuenta de lo que tenemos, hasta que lo perdemos, no se quien lo dijo, ni si fue así exactamente, el caso es que esta historia, como tantas otras, nos enseña a disfrutar y a cuidar lo que tenemos. Porque cuando se pierde ya no se recupera. Un beso Isabel.

Kuki13 dijo...

Juer me he emocionado. Lastima que a veces nos reconciliamos con nosotros mismos tarde. Un besazo para ti y un abrazo para Antonio

Cornelivs dijo...

Desde luego, errar es de humanos y rectificar es de sabios. La vida le dió una muy dura lección a Antonio, y pagó con creces sus errores. Me ha llegado dentro esta historia, Isabel. Saluda al protagonista de mi parte con un cordial saludo; nadie esta libre de que nos suceda algo igual.

Un beso.

libra dijo...

Que historia Isa, cuando comentamos en términos generales es más fácil hablar, pero ante un suceso real es más duro...una reflexión de lo que en realidad importa en nuestra vida,no quiero caer en juicios porque cada historia es tan personal, Antonio podía pensar que lo que necesitaba su familia era bienestar económico y para ello tenía que "abandonarlos" , pero las circunstancias quizás hicieron que sus vidas tomasen otros rumbos, tampoco creo que su comportamiento sea la única causa de como vivieron sus hijos...hay tantos matices. Lo importante creo que es que después de una ruptura por las adversidades su mujer llegó a tiempo para perdonarle, porque él no era perfecto...Espero que él se perdone también a sí mismo. Un beso muy fuerte para ambos.

Montxu dijo...

Reflexión.



Agur un saludo.

moderato_Dos_josef dijo...

Dile a Antonio que es un gran hombre, que pronto estará todo bien. Dile que ha cumplido su vida con reveses como muchos, como yo mismo, y que me ha emocionado saber que acabó bien con su mujer sobre todo. Y que no es el único que sufre. Lo importante es el amor. Lo importante es el amor. Y si puedes dale un beso o un abrazo o un café de mi parte... en cuanto a ti amiga mía, gracias por traernos este relato de vida, tristeza y amor. Un saludo!

Maria Luisa dijo...

Deliciosa y triste esta historia. La vida por una cosa o por otra es muy traicionera. Es triste quedarse solo/a, cuando llegas a casa, y nadie te dice: Como te ha ido el día, o abrigate que vas a coger frio. Dale un saludo de mi parte.
Isabel gracias por ser como eres.

Te quiero.

marbu dijo...

Es muy difícil no emocionarse con esta historia, un abrazo para ese hombre que tanto sufre.
Por otra parte es estupendo que tenga a personas como tú, que le escuchan y dan ánimos.

toñi dijo...

He seentido mucha tristeza al leer esta historia. A veces la vida te golpea sin piedad. Un saludo para tu amigo y para ti un beso Isabel

Marinel dijo...

Hola María, había entrado rapidito a conocerte,pero tus letras me han arrebatado el corazón...¡cuánto dolor para una sola persona!
Lopeor de todo esto, que ha hecho que me emocione hasta la médula, es que casos así, hay más de lo que parecen...
Por qué no animas a Antonio para que se abra un blog?
Es una terapia sensacional contra la soledad,contra ese dolor que lo ha engullido...
Te enlazo para volver,si no te importa.
Besos,y también para Antonio, de mi parte.

Vive Malabar dijo...

tras cada mirada se esconden tantos miedos, suelos, aprendizajes, historias... Triste y emotiva historia, qué narraste de forma fascinante!

Soñadora dijo...

Isabel, pase por acá para devolver tu amable visita a mi rincón y me encontré con esta historia tan triste y conmovedora, cuanta fortaleza espiritual ha de tener Antonio para poder seguir adelante, dale un abrazo de mi parte y dile que estoy segura que María y sus hijos lo perdonaron y que él también debe perdonarse.
Te enlazaré para poder visitarte.
Un abrazo,

Marinel dijo...

Isabel, te he rebautizado y cambiado el nombre...perdón,que soy muy despistada...
Besos y disculpas.

Juan dijo...

Isabel

Tremenda historia muy bien contada.
Nos sirve para reflexionar sobre el amor, los valores, el trbajo...
Cuando veas a Antonio, por favor, dale un fuerte abrazo, y que le envío todas mis vibraciones positivas.

Un abrazo.

Juan Antonio

mar dijo...

¡Que historia tan triste! pero creo que sirve para tomar ejemplo y saber distinguir lo prioritario de lo secundario.

Siempre he pensado así pero tras mi enfermedad aun valoro más lo mas importante para mí, mi familia y mis amigos, ojala todos sepamos diferenciar y aprovechar lo que tenemos, besitos.

EL SUEÑO DE GENJI dijo...

¿Cuantas historias hay como esta?
Nos rodean sin saberlo, las ignoramos...y todo porque vivimos sumisos y presos en una carcel que se llama incomunicación...

Pero..cuando se abre una puerta, como la que tu abriste a Antonio,
nos colamos por ella y nos mostramos como somos, nos abrimos como si un cuchillo nos rajara de arriba abajo.

Esperar es lo que hará Antonio, reconciliado con él mismo, con el mundo, con su vida.

Antonio ha encontrado su Báraka..

Animos y besos Isabel, besos..

Leznari dijo...

Hola Isa, pasé a saludarte y de paso me senté tranquilamente en tu rincón a leer un poco, me has dejado un poco triste, menuda historia llena de tanta sensibilidad, ternura de como la has escrito y dolorosa por lo que ha sufrido Antonio.
Me ha gustado tu blog, te enlazo al mio.
Besitos dulces para ti y como no...para Antonio.
LEZ

La sonrisa de Hiperión dijo...

"hasta mañana Antonio!, espero verte mucho tiempo por aquí, porque me gusta mucho hablar contigo, ¡ hasta mañana Isa!."

Que bonita puede ser una historia hasta cuando cuesta contarla.
Saludos!

irene dijo...

Es muy triste la historia, lo malo es que seguro que hay muchos Antonios por ahí, y lo peor todavía es que no hay muchas Isas. Cuántas veces hubiésemos dado unos instantes de felicidad a alguien, con sólo prestar un poco de atención, con unas palabras, con una mano amiga. Se acabarían muchas soledades crueles, cuando más se necesita el cariño y la compañía, cuando se está solo y cuando ya casi no se espera nada de la vida.
Me ha emocionado.
Muchos besos, Isa.